Para que tenga lugar un establecimiento humano en sentido amplio, el primer paso es la roturación de la tierra (lurra atera o luberritu). Los desmontes temporales (labakiak o lur ebakiak) se observan siempre en media montaña, en terrenos comunales (herriko lurrak), que son a la vez recurso y reserva de roturaciones. En el Lapurdi de los años 1950, las landas ocupaban entre el 40 y el 75 % de la superficie comunal. Tanto el acceso libre como la explotación de este bien común estaban regulados por el Fuero. (más…)